En este artículo describiré el proceso seguido para la restauración integral de una botellita bastante antigua de brandy Soberano.
Como ya indiqué en el artículo sobre la eliminación de las manchas de hongos de la etiqueta de una botellita de brandy Magno, esta botellita me lo envió desde Italia un coleccionista amigo mío, Tommaso Sportelli, con la finalidad de que realizara su restauración.
La restauración de esta botellita fue realizada hace ya más de 10 años y en aquel momento utilicé para realizar las fotos una pequeña cámara para hacer videoconferencias, de escasa resolución, por lo que la calidad de las fotos no es todo lo buena que sería de desear.
Como se puede apreciar en las fotos que se incluyen a continuación, la botellita de brandy Soberano presentaba las siguientes deficiencias:
1. La etiqueta principal estaba bastante bien conservada aunque tenía algunas manchas negras por el anverso, especialmente sobre la primera vocal de la palabra “Soberano” y a la derecha del dibujo de la corona. Toda la etiqueta presentaba un pequeño oscurecimiento debido a una mancha generalizada producida por el pegamento.
2. La pequeña etiqueta que tiene en la base del cuello estaba rota y le faltaba una parte considerable, especialmente la zona del dibujo de la corona y las últimas letras de la palabra Soberano.
3. El cierre antiguo, consistente en un capuchón de plomo, estaba recubierto de una capa de cola de carpintero que hacía que el proceso de oxidación, que siempre se produce, se hubiera acelerado considerablemente, habiéndole llegado a producir varios orificios en el plomo. Puede observarse que el capuchón, inicialmente dorado, había perdido parcialmente su color, viéndose pequeñas zonas blanquecinas que corresponden al óxido de plomo formado.
4. El precinto del Consejo Regulador de Jerez presentaba muchas manchas debido al pegamento y a los vapores de la evaporación del brandy.
Una vez descrito el estado inicial en el que se encontraba la botellita de Soberano, pasaré a describir todas las operaciones realizadas sobre él para conseguir dejarla en mejor estado.
En primer lugar sumergí totalmente la botellita en agua durante dos horas. Al cabo de este tiempo pude despegar con mucha facilidad la etiqueta principal y la pequeña etiqueta de la base del cuello. Con algo más de dificultad, por la presencia de la cola de carpintero sobre el capuchón de plomo, y con la ayuda de un cuchillo de punta aguda, pude despegar también el precinto del Consejo Regulador de Jerez.
Las dos etiquetas y el precinto los mantuve en una disolución jabonosa durante 12 horas; al cabo de este tiempo procedí, utilizando un bastoncillo de algodón mojado en la misma disolución, a limpiar las manchas que tenían las etiquetas por el anverso. Así logré eliminar las manchas negras de la etiqueta principal, quedando de la forma que podemos ver más abajo. Para conseguir su blanqueo total se le dio una mano de lejía doméstica, rebajada con agua en la proporción de una parte de lejía y dos de agua, por el reverso de la etiqueta, utilizando para ello un bastoncillo de algodón, mientras mantenía la etiqueta en la otra mano. En pocas minutos conseguí el blanqueado total de la etiqueta quedando como si fuera totalmente nueva (abajo a la izquierda).
A continuación procedí a restaurar la etiqueta pequeña para lo cual, dada la dificultad que presentaba poder reproducir una corona tan pequeña con un mínimo de calidad, opté por aplicar las nuevas tecnologías.
Escaneé la etiqueta principal y, utilizando el programa de tratamiento fotográfico Corel Photo-Paint, le eliminé las palabras “brandy” y “añejo” que figuraban a izquierda y derecha de la corona, así como las de la marca “González Byass”, quedando como se puede ver en la imagen del centro.
Seguidamente procedí a imprimirla en papel de alta calidad y en tamaño reducido, buscando una escala que se adecuase al tamaño de la etiqueta original. Con la ayuda de un compás tracé las curvas superior e inferior que delimitarían la etiqueta y finalmente la recorté con unas tijeras. El resultado así obtenido puede verse en la foto de la derecha, en la que también puede contemplarse la etiqueta original.
El paso siguiente fue recuperar el precinto del Consejo Regulador de Jerez que presentaba manchas muy oscuras debido al óxido y a los restos de la evaporación del brandy. Nuevamente, fue la lejía el agente blanqueante utilizado, consiguiendo eliminar totalmente las manchas menos fuertes y parcialmente las más intensas.
A continuación lo pegué sobre un papel fino para darle una mayor consistencia, ya que debido a la cola de carpintero se había desgajado el papel en dos finas láminas: la del anverso con la impresión del precinto, y el reverso, consistente en el papel en blanco con la cola. El resultado, teniendo en cuenta cómo se encontraba inicialmente, puede considerarse bastante bueno, y podemos verlo en la imagen superior.
La última parte de la restauración de esta botellita está dedicada al cierre-capuchón de plomo. Como ya había descrito al principio, presentaba un estado de oxidación considerable que quedó totalmente al descubierto cuando se eliminaron totalmente la cola de carpintero y los restos de pintura dorada. Hecho esto, el cierre presentaba el estado que podemos contemplar en las dos primeras fotos de la serie siguiente.
En ambas fotos puede apreciarse la existencia de varios orificios producidos por la oxidación y a través de los cuales puede verse el corcho. Tapar estos orificios con un mínimo de garantía resulta difícil. Lo más adecuado en este caso hubiese sido la sustitución total del capuchón de plomo por otro similar realizado en material plástico al que se le habría añadido en la parte superior la grabación con la marca de la destilería, extraída del cierre original.
Llegado a este punto consulté al dueño del botellín y aunque no me lo dijo claramente, me pareció que su preferencia era mantener el cierre original (yo creo que en el fondo pensaba que la reconstrucción total no quedaría bien), así que opté por otra solución consistente en aplicarle unas gotas de pegamento ultrarrápido tipo ciano en los orificios, recubrir la zona superior del cierre con cinta parafinada y posteriormente pintar todo el cierre con pintura metalizada acrílica color bronce de la marca Acualux Titán.
Pasadas 24 horas, para asegurar un perfecto secado de la pintura, le apliqué una mano de barniz mate para cuadros. Cuando éste hubo secado le pegué el precinto del Consejo Regulador de Jerez y el resultado final puede verse en la tercera foto de la serie anterior.
Por último le pegué el resto de las etiquetas, la principal y la del cuello, utilizando para ello pegamento de barra de la marca Pritt, que es el que uso habitualmente ya que he comprobado que no se amarillea con el paso de los años.
El resultado final, comparado con el estado inicial de la miniatura, puede contemplarse en las dos últimas fotos de este artículo.
Luis Alberto Puga Trigás
Ferrol – 2014
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