En este artículo describo el proceso seguido para restaurar una botellita con forma de Buda cuya pintura se había perdido en algunas zonas.
El proceso no ha sido complicado y el resultado, como podremos ver, fue muy bueno.
Aprovecho la ocasión para animar a aquellos coleccionistas que nunca restauraron miniaturas a que se inicien en estas prácticas, porque además de resultar entretenidas contribuyen a mejorar nuestras colecciones.
A continuación explico los pasos que seguí para reparar esta miniatura de licor con forma de Buda cuyos defectos en la pintura podemos observar en la primera foto.
Lo primero fue pedir ayuda a un gran experto en reparaciones de miniaturas, Alberto Puga de Ferrol, España, un gran coleccionista y sobre todo una gran persona.
Siguiendo sus consejos lo primero que hice fue sumergir la botella en agua y la dejé el tiempo suficiente para que se soltase la etiqueta. La puse sobre un cristal y la dejé secar.
Seguidamente sumergí varias veces la botella en agua caliente y fui quitando la pintura con ayuda de un cútter.
Con ayuda de dos destornilladores, uno plano y otro redondo abrí el collarín del tapón de la botella y la vacié en un frasco.
Después de varios intentos con varios tipos de pintura decidí que lo mejor era la pintura blanca en spray. Siguiendo las recomendaciones del envase le di tres capas, dejándolas secar 24 horas entre capa y capa. También hice lo mismo con la base de la botella.
A continuación vertí de nuevo el líquido original en la botella, puse el tapón y cerré el collarín con los destornilladores, después la sellé con parafina.
Finalmente volví a pegar la etiqueta original que tenía la botella y el resultado podemos verlo en la segunda foto.
Pepa Valdés
Febrero de 2011
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