Es relativamente frecuente que algunas botellitas presenten en relieve, para darle más realce, el escudo de la destilería. Este escudo, en muchos casos está modelado en el propio vidrio, pero en otros casos es de plástico o de lacre. Desgraciadamente, el lacre es un material frágil y en ocasiones llega a nuestras manos alguna botellita con este escudo roto. Lo que voy a describir en este artículo es el proceso de reproducción de un escudo, realizado con materiales y utensilios que resultan fáciles de conseguir.
En la foto de la izquierda se pueden ver dos miniaturas de whisky de la misma destilería holandesa, yo creo que son de H. P. De Vreng, aunque esto no puedo confirmarlo ya que este dato no aparece en la etiqueta. Como puede observarse el de la izquierda tiene un sello de lacre plateado en el que se puede distinguir una flor en relieve. La de la derecha, tiene este escudo roto, conservándose solamente una pequeña fracción del mismo.
Al disponer de un escudo que podría utilizar de muestra, me dispuse a hacer una copia del mismo para, posteriormente, incorporárselo a la segunda botellita. Para ello realicé los pasos que se describen seguidamente.
Cogí una porción de parafina de un queso de bola y la amasé con los dedos hasta que formó una única pieza y le dí la forma de disco, tal como puede verse en la siguiente foto.
A continuación presioné este disco de parafina contra el escudo que utilicé de muestra procurando que no quedasen zonas huecas entre el escudo y la parafina, tal como se puede ver en la siguiente foto.
Una vez hecho esto, el paso siguiente fue despegarlo sin que se deformase, para que quedase el molde con el mayor parecido posible a la muestra utilizada. Lógicamente, el paso siguiente sería realizar la reproducción del escudo utilizando el molde de parafina recién conseguido. Podemos ver el molde en la foto siguiente (A).
El material utilizado para ello fue la cola de carpintero. Esta cola que en su estado inicial es blanca y fluida se convierte en incolora y sólida al secar. En la foto (B) se puede ver el momento en el que se ha rellenado el molde con la cola y en la siguiente (C) cuando la cola está finalizando su proceso de secado. Como la cola reduce considerablemente su volumen al secar, es necesario añadir más cola para conseguir que el molde quede totalmente lleno de cola sólida. Concretamente, en este caso, he tenido que rellenarlo en dos ocasiones.
El tiempo total para que la cola esté totalmente seca es de varios días, influyendo en la duración del proceso, tanto la temperatura como el grado de humedad ambiental.
En la foto (D) podemos ver el escudo ya desmoldado y después de haberle recortado un poco los bordes con una tijera y lijados a continuación con una lija de grano muy fino.
El siguiente paso fue pegarle escudo obtenido en la botellita; para ello utilicé silicona transparente ya que consideré que era lo más apropiado para unir esta pieza de plástico con el vidrio. Como la silicona tarda varias horas en secar es necesario utilizar algún sistema que nos mantenga durante ese tiempo unidas ambas piezas. Yo utilicé una cinta plástica parafinada (Parafilm o Nescofilm) extensible ya que al retirarla no deja ningún resto de pegamento. En la siguiente foto se muestra un momento de este proceso que puede durar alrededor de un día.
El último paso del proceso es el pintado. El material utilizado se puede pintar directamente sin necesidad de darle ninguna imprimación por lo que se procedió a pintarlo del mismo color y tonalidad que la muestra, que en este caso era plateada, utilizando purpurina de este color. Dos manos con un intervalo de 6 horas fue suficiente para que quedase con una coloración homogénea. En la foto superior derecha se puede ver el escudo pintado y también se pueden apreciar dos poros o pequeñas burbujas que se formaron en el momento de hacer el molde.
En la foto siguiente podemos contemplar el trabajo realizado y comparar el escudo obtenido con el original. De esta comparación se puede ver que el original tiene sus bordes más definidas.
En la última foto de este artículo se pueden ver dos botellitas de vinos australianos que tienen un pequeño escudo de plástico de color rojo, aunque aparentan ser de lacre. Esta descripción que acabo de dar es correcta para uno de ellos ya que el escudo del otro se había perdido y procedí a hacerle una reproducción siguiendo los mismos pasos que los señalados en este artículo. Como este escudo es de menor tamaño, resultó algo más fácil de reproducir. Y ahora, una pregunta ¿sabrías decir cuál de los dos tiene el escudo original y cuál tiene la reproducción?
El procedimiento descrito hasta aquí lo realicé por primera vez en el año 2001 y la parte precedente de este artículo fue publicado en internet en el año 2002. Posteriormente, siempre buscando la mejora de los procedimientos, encontré otro material para hacer el molde que mejoraba ampliamente la calidad del molde conseguido con la cera.
Este material es la fibra de vidrio, del que podemos ver la foto de un bote de la marca Krafft. Esta pasta endurece a los pocos minutos de haberla mezclado con un catalizador que, contenido en un pequeño tubo, es suministrado conjuntamente con el bote de fibra.
El procedimiento que voy a describir utilizando este material lo utilicé para reconstruir el sello de lacre que traían sobre el corcho las primeras casas de cerámicas de Delft, hechas por Rynbende, para la KLM. Conseguí un lote de unas diez casas y una de ellas tenía todavía el lacre del cierre en perfecto estado. Las restantes lo tenían total o parcialmente destruido y por ello me puse manos a la obra realizando los siguientes pasos:
1.º Unté con aceite el lacre original que iba a utilizar de modelo para extraer el molde. Usé para ello un bastoncillo de algodón para los oídos y una gota de aceite (de cocina).
2.º Preparé la fibra de vidrio cogiendo una porción con una pequeña espátula que viene con el envase, y amasándola con el catalizador (es de color rojo) hasta que la pasta tiene color homogéneo (medio minuto puede ser más que suficiente).
3.º Sin perder tiempo, ya que la fibra endurece rápidamente, cubrí el cierre modelo, apretando bien con la espátula para que no quedasen huecos sin rellenar.
4.º Esperé al día siguiente para desmoldarlo, operación que se hace sin ningún problema ya que el molde de fibra estará totalmente duro y el aceite impidió que quedase adherido al lacre. El molde así conseguido puede contemplarse en la foto que se acompaña.
5.º Una vez que dispuse del molde, lo unté con una gotita de aceite, tal como ya había hecho para obtener el molde y lo rellené de cola blanca de carpintero, de la misma forma que si el molde fuese de cera. Se debe esperar al menos 24 horas y se desmolda. De nuevo, el aceite impide que se adhiera la cola al molde.
Los pasos siguientes son similares a los descritos con el molde de cera, por lo cual no los voy a repetir de nuevo. La ventaja de la fibra de vidrio es que se puede conservar y utilizar de nuevo el molde, si hubiese necesidad de ello, en el futuro y os puedo decir que en este caso así sucedió. Las casas las había conseguido en el 2005 y dos años después conseguí otras cerámicas de Delft con diversas formas (molinos, zuecos, candiles, etc.) que también tenían roto el lacre del cierre, así que manos a la obra, pero ahora empezando en el 5.º paso. No descarto volver a utilizarlo en el futuro ya que existen bastantes modelos diferentes de estas cerámicas (de los años 60/70 que merece la pena tenerlas para poder contemplarlas de cerca.
Alberto Puga Trigás
Ferrol – Abril de 2011
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