Hace algunos años, el coleccionista italiano y buen amigo Tommaso Sportelli, me pidió información para restaurar la etiqueta de una botellita antigua de brandy Magno que había conseguido y que estaba en muy mal estado. Yo le pedí una foto de la botellita y al verla, enseguida me dí cuenta de que no sería tarea fácil ya que el deterioro era considerable. Ante la dificultad de darle las explicaciones detalladas de una técnica que requiere sus buenas horas de prácticas opté por decirle que me la enviase, que se lo arreglaría yo. Para ser más exacto, tengo que decir que Tommaso también quería arreglar otro botellín antiguo de brandy Soberano, cuyos detalles explicaré en otro artículo, así que le dije que me enviase los dos.
Volviendo al tema de la botellita de Magno, al recibirla pude comprobar que el diagnóstico inicial, basado en la foto que me había enviado Tommaso, se había quedado algo corto. En las fotos que se incluyen a continuación puede apreciarse con claridad el estado inicial de la etiqueta principal de la botellita.
Cabe resaltar que la etiqueta presentaba unas fuertes manchas negras producidas por hongos, que encontraron en el pegamento de la etiqueta y en la humedad sus mejores aliados. Además, en algunas zonas, especialmente la superior derecha, la etiqueta estaba corroída.
Con pocas esperanzas de conseguir un buen resultado empecé el trabajo de restauración de la etiqueta; lógicamente, el primer paso fue despegarla del cristal, lo que pude hacer con relativa facilidad teniéndola sumergida en agua durante cuatro horas.
Una vez despegada la etiqueta, mi preocupación por un buen resultado aumentó ya que pude comprobar que la manchas negras debido a los hongos eran especialmente intensas. Incluyo a continuación dos fotos realizadas a trasluz del anverso y del reverso de la etiqueta (creo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que tenía razones para estar preocupado).
Entonces, le llegó el turno a la lejía. Como la etiqueta estaba bastante débil y era probable que no resistiese ni una sesión de lejía, procedí a proteger el anverso de la etiqueta con una fina capa de laca para cuadros aplicada con spray.
Tuve que darle varias manos de lejía, no recuerdo en estos momentos exactamente cuántas, pero bien pudieron ser cuatro o cinco con una duración de varios minutos cada una de ellas.
Las zonas más claras de la etiqueta corresponden a aquellas que inicialmente estaban corroídas. Esto puede verse fácilmente por comparación con las fotos del estado inicial del botellín.
Por supuesto, el reverso de la etiqueta quedó totalmente blanco. En las dos fotos siguientes puede verse con detalle el resultado conseguido.
Esta botellita también tenía una pequeña etiqueta en la base del cuello que fue sometida al mismo proceso que la etiqueta principal, con sólo una única diferencia: se le aplicaron sólo dos manos de lejía porque las manchas de hongos eran menos fuertes.
Y para finalizar, en esta última imagen podemos ver una comparativa de la botellita, antes y después de realizar la restauración.
Luis Alberto Puga Trigás
Ferrol – Mayo de 2011
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